y si en lo que naufragamos enloquecemos?
y si no nos alcanzan los polos?
encallados hasta las alas
venga pues la pizca de sal
que nadie de volar se ha ahogado
al menos no de favor
qué va de nada
y chingas de golpe todo
la bocanada de agua abisal
tragos de hiperventiladas
y si aguantamos la respiración?
y si nos salimos de órbita?
y que el mundo dé sus vueltas
y las coordenadas se disuelvan
y cómo aguantarse el humo bajo el agua?
que de qué me anclo?
de nada qué no ve
de sus puros suspiros pues
qué no levito dentro y fuera de sus sueños?
qué no me oye el feroz aleteo?
el corazón a madres?
que no ve que estrellarme es lo mío?
y si nos hacemos adictos?
y si ya lo somos?
y si nos damos una sobredosis?
qué tal que uno es sólo
un escrito en la mente del otro;
un ángulo descubierto al azar,
un parpadeo frenético
como de quien sueña
y se sabe volando?
y si a los ángeles les da envidia?
y si nunca aterrizamos?
vaya usté a saber qué hay bajo esas nubes de allá
a mí ya se me olvidó y de puro fervor fíjese
además también presiento:
el suelo suele ser irreversible
y de todas formas
ya no hay vuelta atrás
sólo pésquese fuerte
y de favor
no se suelte
por favor se lo pido
no se vaya usté a soltar
2 comentarios:
Joven fabricante de tormentas. Hace muchos siglos que no sé nada de usted!
le escribí a su correo, preguntando por su paradero.
Pero no recibí noticias algunas.
te mando un beso.
este poema me gustó mucho, es como el refrán, golpe avisa... un saludo
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